Añade tus inmuebles para alquilar/vender GRATIS
Acceso propietarios

El email, ¿ya no ahorra tiempo?

Clare Burge es una empresaria irlandesa que decidió prescindir totalmente del correo electrónico tras volver de vacaciones y encontrarse con 10.000 mensajes en su bandeja de entrada. No los leyó, simplemente contestó diciendo que le llamasen por teléfono. Midió su productividad con una aplicación online y descubrió que cuando usaba email sólo era productiva el 23% de su tiempo. ¿Será que el email ya no ahorra tiempo? Lo cierto es que hay una tendencia galopante entre las empresas a limitar el uso del correo.

Esta es la tesis de Tlife.guru que en un artículo también describe cómo Ferrari empezó a limitar el número de emails que sus empleados podían mandar.

“Menos correos electrónicos y más diálogo con tus compañeros” rezaba el lema que remitió a sus empleados y a la empresa. Otras empresas de la industria automovilística alemana siguen la misma tendencia. La teleco French IT y la inmobiliaria británica Halton Housing Trust siguen la misma línea. En algunos casos se establecen horarios de consulta del buzón o se marcan cupos máximos de emails que se pueden enviar.

mujer negocios

Más productividad, concentración y menos stress sin tanto email

Las continuas consultas al buzón del correo electrónico, la lectura de los emails y su correspondiente respuesta desconcentran al empleado de su trabajo. Es decir, se pierde productividad y concentración.

Además, un email no es siempre la mejor manera de solucionar un problema o tomar una decisión colectiva. No todos los destinatarios contestan o leen todas las respuestas de los demás y eso produce interferencias que entorpecen o atascan el proceso.

También está el factor stress: una investigación de 2013 realizada por la Loughborough University inglesa detectó que al 83% de los empleados públicos les aumentaba el ritmo cardíaco al recibir o enviar un email.

Y que entre el 12 y el 15% de ellos presentaban síntomas de adicción al correo –y respondían a los mensajes en menos de 6 segundos–. Por su parte, en 2012, la Universidad de California dejó sin correo electrónico a trece trabajadores del ejército y comparó su ritmo cardíaco con el de sus compañeros (que continuaban usando sus buzones); descubrió que sus pulsaciones eran claramente menores, y que su índice de concentración en una sola labor era también mucho más alta.

Share


Compartir esta noticia: