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Cómo ahorrar energía climatizando la oficina

En estos momentos en los que fomentar la eficiencia energética es más una obligación que una recomendación y con la cercanía del verano y del uso máximo del aire acondicionado, aportamos una serie de consejos muy útiles para ahorrar energía –y dinero- en el lugar donde más horas pasamos al día: la oficina. Todo sin tener que sacrificar un ápice de confort térmico.

¿Diferencia de temperaturas? La solución está en la zonificación

Un sistema de aire acondicionado centralizado común, con un único termostato regulador para varios equipos instalados, suele derivar en una gran diferencia de temperaturas según el trabajador se sitúe más cerca o más lejos de la fuente de climatización. Esto provoca además lo que comunmente llamamos la “guerra del aire acondicionado”: contínuos encendidos y apagados, subidas y bajadas de temperatura en busca del confort de unos y de otros. Un derroche de consumo energético al no existir elementos de control que permitan ajustar el nivel de climatización a las necesidades particulares de cada espacio.

La solución a esta caótica situación en la gestión del aire acondicioando en muchas empresas se encuentra en los sistemas centralizados zonificados.

En una instalación zonificada cada despacho o zona tiene su propio termostato regulador y los equipos de aire se comunican entre sí con rejillas monitorizadas. En cuanto se alcanza la temperatura fijada, la rejilla cierra el paso del aire de forma automática, abriéndose de nuevo cuando el despacho vuelve a necesitar climatización. De esta manera cada espacio recibirá la cantidad justa de frigorías, ahorrando energía y garantizando el máximo confort sin encendidos y apagados innecesarios.

Este sencillo sistema se puede controlar de forma local, a través del termostato situado en cada zona, o de manera centralizada, integrando toda la instalación en el sistema de mantenimiento del edificio, lo que permite tener un control permanente sobre la temperatura fijada en cada termostato. Mediante este sistema se puede conseguir un ahorro energético de hasta el 50% al año.

Sin bajar de 24 grados

Las recomendaciones oficiales que llegan desde el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) fijan la temperatura apropiada del aire acondicionado a 24 grados como mínimo. Una temperatura suficiente para mantener el bienestar y que permite un ahorro energético de entre un 5 y un 10% en el consumo de climatización.

Para un incremento de 2ºC durante los tres meses de verano, con la posibilidad de un pequeño margen de regulación, el ahorro de una gran empresa puede ser de unos 72.000 kWh, lo que evita la emisión de 27 toneladas de CO2, cantidad que equivalen al consumo de electricidad anual de 29 familias.

Sin traje ni corbata

Los japoneses fueron los primeros en experimentar esta novedosa forma de ahorrar energía: dejar el traje y la corbata en casa. Utilizar ropa más ligera en verano disminuye la sensación de calor, lo que permite aumentar hasta un par de grados la temperatura de climatización en las oficinas.

Caloryfrio.com
Portal web de las instalaciones y la climatización
Todo en aire acondicionado: http://www.caloryfrio.com/aire-acondicionado/

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